El Padrino IV o la reivindicación imposible de Luis Kelly
«No nos bastó el tiempo, Michael, no fue suficiente», se lamenta con amargura don Vito Corleone de cara a su hijo menor al heredarle su organización mafiosa. Esta frase adquiere mayor gravedad cuando, apenas un par de escenas después, don Vito fallece en su huerto trasero mientras payasea con su nieto en el mediodía de un verano ardiente, revelándose así esta frase como el epitafio lapidario de su vida gansteril: «No nos bastó el tiempo.» ¿Por qué no?, podría cuestionar legítimamente más de un espectador luego de haber presenciado el ascenso meteórico de un famélico huérfano siciliano que llegó solo y desvalido a la isla Ellis hasta convertirse en un acaudalado y poderoso capo neoyorquino ( El Padrino , EE UU , 1972 , dirigida por Francis Ford Coppola con base en el guion y la novela homónima de Mario Puzo). La razón de su amargura la explica el propio don Vito en la misma escena donde unge a su benjamín como el nuevo capo de la Familia Corleone: «Me rehusé siempre a ser un m...