El otro derrumbe de Eduardo Carrasco Zanini
«Agarrar a la gente, poder manejarla, así: traerlos de un lado pa’ otro, que te tengan miedo y te respeten…», define el poder total el guionista y director Eduardo Carrasco Zanini al compararlo con un arma de fuego en voz de su alter ego y tocayo Palomo en Derrumbe (México, 1989) a la sombra de los edificios movedizos de la avenida Álvaro Obregón luego del devastador terremoto del 19 de septiembre de 1985. Si bien durante el primer capítulo de nuestra relación laboral pude atisbar cierta proclividad autoritaria y hasta vulgar en sus modos patronales, no fue sino hasta que reiniciamos nuestra colaboración un año después, justo en el colombino 1992, cuando constaté en carne propia la verdadera vena despótica de «El Chalán», sin necesidad de llevar una pistola al cinto, a diferencia de su admirado Emilio «Indio» Fernández, quien se jactaba de portarla e, incluso, de usarla para amagar y hasta asesinar a quien le arruinara una escena con un simple tosido. Luego del desastre en que co...