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Mostrando las entradas de marzo, 2026

El otro derrumbe de Eduardo Carrasco Zanini

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«Agarrar a la gente, poder manejarla, así: traerlos de un lado pa’ otro, que te tengan miedo y te respeten…», define el poder total el guionista y director Eduardo Carrasco Zanini al compararlo con un arma de fuego en voz de su alter ego y tocayo Palomo en Derrumbe (México, 1989) a la sombra de los edificios movedizos de la avenida Álvaro Obregón luego del devastador terremoto del 19 de septiembre de 1985. Si bien durante el primer capítulo de nuestra relación laboral pude atisbar cierta proclividad autoritaria y hasta vulgar en sus modos patronales, no fue sino hasta que reiniciamos nuestra colaboración un año después, justo en el colombino 1992, cuando constaté en carne propia la verdadera vena despótica de «El Chalán», sin necesidad de llevar una pistola al cinto, a diferencia de su admirado Emilio «Indio» Fernández, quien se jactaba de portarla e, incluso, de usarla para amagar y hasta asesinar a quien le arruinara una escena con un simple tosido. Luego del desastre en que co...

Eduardo Carrasco Zanini: el director de cine que jamás pasó de chalán

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Sin exagerar, no creo que nadie me haya maltratado más en su calidad de jefe que Eduardo Carrasco Zanini. Aseveración de suyo grave, dada la gavilla de pinches tiranitos con que debí lidiar en el cuartel villista que es el free lance en México, especialmente sañudos y ojetes en “el medio”, como se conoce al mundillo de la producción audiovisual. Con la misma franqueza, asevero que nadie como «El Chalán» —así apodaban todos a Carrasco con su chabacana complacencia— me ha merecido a la postre un rencor más tibio y desabrido, rayano casi en el olvido. La única explicación viable de cara a esta paradoja es la misma que esbocé en este recuento autobiográfico a propósito de la versión femenina de este troglodita, Lolita de la Vega : «justo por su bestialidad desparpajada, en lugar de resentimiento, me queda más bien la vergüenza de no haberle hecho caso a la siempre alerta e inequívoca intuición; y, a la par, una sensación de alivio por haber logrado salir a salvo de sus garras a pesar d...