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Mostrando las entradas de mayo, 2026

Gastón Melo Medina: el odio como asunto del corazón

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Con toda razón, un lector atento podría convenir en este punto que el daño no me lo hizo tanto Gastón Melo Medina, cuanto Amador Prendes, dado que fue éste quien me tendió la carnada y, una vez mordido el anzuelo, me delató con diligencia argüendera. Aunque ruin, este anciano no me mereció un odio mayor, quizá por la misma razón que acusé con los trogloditas Eduardo Carrasco Zanini y Lolita de la Vega : «justo por su bestialidad desparpajada, en lugar de resentimiento, me queda más bien la vergüenza de no haberle hecho caso a la siempre alerta e inequívoca intuición…». Además, labioso y taimado como era, la comadreja juró que no había querido balconearme, sino alertar a Gastón sobre el desgaste que sus malas decisiones estaban causando en el equipo, en la esperanza de que recapacitara. Sí, Chucha, cómo no: sería ingenuo, mas no pendejo (aunque ahora pienso que no es lo mismo, pero es igual). Y si algún rencor llegué a sentir por este anciano embaucador, fue porque prometió rescatarm...

Un paseo por la cuerda floja del poder

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  El poder comprende una definición tan vasta como habitantes hay en el planeta. Más que acepciones, son versiones las que se derivan de este sustantivo medular. Aun así, es posible hallar un denominador común entre las casi seis mil millones de interpretaciones que cada terrícola adulto podría tener en 2025 al respecto, esto es: la posibilidad real de satisfacer el deseo , y es, justo en el qué donde el poder, como los sueños, adquiere su cualidad exponencial, pues, en efecto, cada cabeza es un mundo. Una definición personal a modo de prefacio Luego de infinidad de tumbos y extravíos, y no menos decepciones tras alcanzar la meta en turno, apenas a mis veintitrés años había dado con mi particular idea del poder y que, con la pena, no era muy distinta a la de María Félix: «hacer lo que se te dé la regalada gana». Pero en serio, no como La Doña, quien debió rebajarse al nivel de una meretriz para poder cumplir sus caprichos (Agustín Lara y el calavera Raúl Prado Gutiérrez habr...